El sur de Vietnam
Con una actitud emprendedora y un ambiente
tropical, el sur de Vietnam es una embriagadora
y cálida región definida por el delta del
Mekong.
Alejado del Vietnam más tradicional del centro y
el norte, el sur posee una personalidad
enteramente propia. Saigón, la capital de
Vietnam del Sur hasta su caída en 1975, se llama
ahora Ho Chi Minh, un cambio al que muchos de
sus habitantes (y extranjeros) todavía se
resisten más de tres décadas después.
Pero como quiera que se la denomine, esta
dinámica metrópoli comercial sin duda avanza por
la senda del progreso. Las calles están llenas
de motocicletas y taxis nuevos, mientras que los
modernos y altos edificios están añadiendo un
resplandeciente esplendor a los bulevares del
centro urbano.
Siempre ha sido una ciudad emprendedora y,
durante décadas, gente procedente de todos los
rincones del país ha emigrado hasta ella para
hacer fortuna.
El sur de Vietnam, sobre todo Ho Chi Minh,
siempre ha sido célebre por su sagacidad para
los negocios. Cho Lon, el próspero barrio chino
de la ciudad, que existe desde hace mucho tiempo,
parece no dormir nunca.
No obstante, un elemento que cada vez adquiere
mayor importancia en el crecimiento económico de
Vietnam se encuentra a unos 125 kilómetros al
este, en Vung Tau, el centro de la creciente
industria petrolífera del país. Esta localidad,
que es uno de los principales puertos del país,
goza de un clima suave y es un destino costero
muy concurrido los fines de semana, con
abundantes playas decentes.
Si bien el petróleo quizás presagie un futuro
próspero y halagüeño para Vietnam, de momento su
principal producto de exportación es el arroz
que se cultiva en el delta del Mekong, el río de
los Nueve Dragones. El ancho delta del Mekong se
extiende desde la costa este hasta la frontera
occidental con Camboya, y hasta Ca Mau por el
sur, el extremo más meridional del país
Una extensa red de vías fluviales, canales de
irrigación y ríos surca por completo la región,
por la que navegan los transbordadores y todo
tipo de embarcaciones de vela imaginables, que
comunican las diversas ciudades y provincias con
la ciudad de Ho Chi Minh.
Los arrozales se extienden hasta donde alcanza
la vista, creando un mosaico de infinidad de
tonos y texturas. Es una vida tranquila y
retirada, una vida que a más de uno se le hace
cuesta arriba y hace que se sienta atraído por
las brillantes luces de Ho Chi Minh, o Saigón,
si se prefiere.