Los viajeros sabrán que se aproximan a Sa Pa, la capital del turismo en el noroeste, por unas chozas que verán a ambos lados de la carretera, poco antes del pueblo de Binh Lu. Por primera vez, los integrantes de los grupos étnicos no son ni tímidos ni indiferentes a los turistas y sus cámaras. Por el contrario, se desprenden de sus joyas de metal y tocados para venderlos. A diferencia de los pueblos dao próximos a Sa Pa, las mujeres llevan el pelo muy corto, por lo general oculto bajo un turbante negro sobre el que se coloca el tocado, una especie de gorro metálico con una pequeña corona en forma de caja.
Sa Pa fue fundada por los franceses como base de montaña, y resulta obvio porque, tras ser redescubierta por los visitantes occidentales a mediados de la década de 1990, se convirtió en una floreciente localidad turística. A lo lejos, las nubes y las nieblas se deslizan entre crestas azules. Las terrazas sembradas de arroz descienden sinuosas por las laderas de las montañas. Lo mejor de todo es que no se tarda más de 10 minutos en salir de la todavía pequeña ciudad fronteriza y encontrarse deambulando por un camino en medio del campo. El Fan Si Pan, que se eleva al oeste de Sa Pa, con 3.143 metros de altitud, es la cumbre más elevada de Vietnam. Aunque existe un camino abierto, es indispensable contar con un guía. El Fan Si Pan se encuentra en la Reserva Natural de Hoang Lien Son, una buena zona para observar aves y estudiar rododendros. Aunque no es una excursión que requiera grandes conocimientos técnicos, hacen falta por lo menos cuatro días si llueve o la niebla es muy densa. Quizás la mejor época para visitar el parque sea diciembre, aunque hace frío.